La tremenda zorra Argenta Fitoloca se calienta en el gimnasio y no aguanta las ganas. Le entra a su macho a lo bestia, dándole duro contra las máquinas, con unos gemidos que revientan los oídos. Se la coge en todas las posiciones, sudados y cachondos, hasta que acaban reventados y llenos de leche. Una putada en serio.